Hoy me sentí incentivada a escribir algo que no es un relato, sino más bien un reclamo contra ciertas mujeres que tienen un comportamiento inadecuado con los hombres.

Ayer me pasó lo siguiente, tuve que ir a Valparaíso en la mañana a hacer un trámite, por ello tomé una micro y me senté en la tercera fila. Al poco rato la micro se fue llenando hasta que las personas quedaron de pie. Cuando sólo quedaba espacio en la parte de adelante, se subió una mujer con su hijo y quedaron de pie en el primer tubo de la micro.

Descripción de la mujer: debe haber tenido unos 36 a 39 años, morena, con cuerpo bien voluptuoso, bien tetona y con un culo grande y carreteado, es decir, el poto ya no está tan firme de tanto que se la han culeado, pero igual apetitoso. Ella iba vestida de blanco, pantalones blancos de esos que se traslucen, por lo que claramente se le veía el colalees blanco, bien metido en el poto. Arriba iba con una polera bien escotada, blanca que también dejaba ver el sostén. La mina llevaba un sostén que debe haber sido una o dos tallas más chicas de lo que le corresponde, por lo que la tetas se le salían por arriba y por los lados. Típico de las minas que no saben comprar sostenes. ¿De cara?, una cara de maraca que no se la podía, los hombres van a entender este concepto, tenía una cara que lo único que uno podía pensar es que quería pico.

La cosa es que en el asiento del lado mío, iba un señor tranquilamente y obvio, la empezó a mirar, sobretodo las tetas. Pasó un rato y vino lo insólito, la mujer se molestó con las miradas y se empezó a tapar, primero puso a su hijo delante de ella y luego de una manera ridícula se puso la cartera sobre el escote. El señor del lado, se sonrió y se fue mirando para afuera.
Como ustedes comprenderán la situación no puede ser más indignante, ¡que se cree la mina culía!, se mete a una micro con ropa casi transparente y se ofende porque la miran, es para pegarle a la conchesumadre. La hueona de mierda andaba mostrando los calzones metidos en la raja y se molesta porque le miran las tetas. Esta puta debería sentirse orgullosa que la miraran, ¿para qué se viste así si no quieren que la miren? ¿o la huevona pretende que la miren los puros minos ricos? Por eso, entendí a los hombres que se enojan con las mujeres por estas actitudes, les encuentro toda la razón, porque esas mujeres actúan como verdaderas idiotas.

Por esta experiencia es que reflexioné sobre lo siguiente: en mi opinión, todas las mujeres estamos para que los hombres nos culeen, todo nuestro cuerpo está hecho para llamar la atención de los hombres y para que finalmente nos penetren, la ropa está hechas en ese sentido y nosotras explotamos esa situación. Sin embargo, se pueden dividir a las mujeres en dos tipos: las que tenemos como única misión que nos culeen y; las que consideran que están llamadas a ser parte activa de la sociedad y que no se consideran objetos sexuales de los hombres ni de nadie.

Claramente, yo pertenezco al primer tipo de mujeres, yo considero que estoy para que me lo metan, sólo para dar placer al hombre que me la quiera poner y nada más. Respeto al segundo grupo, pero no me siento identificado con ellas. Cada mujer tiene derecho a elegir a que grupo pertenecer, pero hay algo que no debe ocurrir nunca: confundir ambos grupos, en el caso de la maraca que vi en la micro, la huevona no debe vestirse como puta y pedir que nadie la mire y que la traten como intelectual. Punto final.

Ahora, quiero aprovechar de defender mi postura en cuanto a que las mujeres estamos exclusivamente para que nos culeen. Si un hombre observa a una mujer como yo, ve de inmediato mis tetas enormes, yo siempre ocupo escote, así que se pueden apreciar bastante bien. Y al ver eso ¿que siente el hombre?, obvio, se calienta y las mira bien y piensa en el buen para de ubres que le gustaría ordeñar. Yo estoy dispuesta a que me ordeñen sin problema. Agreguémosle a lo anterior, cuando camino con pantalones blancos que se traslucen, como las de la maraca que se subió a la micro, los hombres me miran descaradamente el poto y los calzones que se meten en el culo, muchas veces me han dado agarrones y me aguanto, total yo soy la que ando calentando a los hombres.

Para finalizar esta reflexión, yo creo ser objeto sexual y me gusta serlo y estoy convencida que cuando una mujer considera que es objeto sexual debe jugar y aceptar un poco de degradación y humillación. Por ejemplo, observemos a las actrices porno, cuando terminan una escena llenas de semen en la cara, arrodilladas y hediondas a pico. Esa escena no es la dignidad absoluta de la mujer, pero no es malo por eso tampoco, es algo para disfrutarlo y aceptarlo: Soy puta, me gusta el pico, que me la metan, que me culeen, que golpeen el culo, que agarren bien fuerte mis tetas, que me tiren el pelo, que me llenen de semen y que me traten de caliente culiá. Asi soy yo y soy feliz por ello.

Un beso a todos.